Lactobacilos y SCOBY: cómo tu microbiota influye en tu bienestar

Es probable que hayas visto kombucha en el refrigerador de tu tienda de confianza, o que alguien te haya hablado de los lactobacilos como si fueran la solución mágica para "sanar" tu intestino. Ninguna de las dos cosas es del todo cierta, pero tampoco son pura moda: detrás de ambos términos hay ciencia real sobre cómo los microorganismos que conviven con nosotros —y los que comemos— pueden influir en tu digestión, tu inmunidad y hasta en el equilibrio de algunas hormonas. Queremos contarte, con calma y con evidencia reciente, qué son realmente, y por qué su efecto no es igual para todas las personas.

Qué son los lactobacilos

Los lactobacilos son un grupo de bacterias que producen ácido láctico a partir de los azúcares que fermentan. Forman parte natural de tu microbiota intestinal y también están presentes en alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut o la kombucha. Son de las bacterias "probióticas" mejor estudiadas, en gran parte porque llevan décadas siendo utilizadas en la industria alimentaria y en investigación clínica.

Su función no es solo digestiva. Al fermentar fibra y azúcares, los lactobacilos y otras bacterias de tu microbiota producen metabolitos bioactivos —como ácidos grasos de cadena corta— que participan en la regulación de la barrera intestinal, la modulación del sistema inmune y la comunicación entre el intestino y otros sistemas del cuerpo.

Qué es el SCOBY y qué tiene que ver con la kombucha

El SCOBY (por sus siglas en inglés, "cultivo simbiótico de bacterias y levaduras") es la comunidad microbiana que fermenta la kombucha: una bebida hecha a partir de té endulzado con azúcar, fermentada por esta combinación de bacterias del ácido acético, bacterias del ácido láctico —entre ellas, lactobacilos— y varias especies de levaduras. Durante la fermentación, estas levaduras descomponen el azúcar en glucosa y fructosa y producen etanol, mientras que las bacterias transforman esos compuestos en ácidos orgánicos y otros metabolitos bioactivos, como catequinas, teaflavinas y taninos, que son parte de lo que le da a la kombucha sus propiedades funcionales.

Es importante saber que el SCOBY no es un cultivo estándar: su composición microbiana varía según el origen de cada cultivo, lo que genera diferencias reales en el perfil de fermentación y en la calidad del producto final entre una kombucha y otra.

Lo que dice la evidencia sobre digestión, inmunidad y hormonas

La investigación en este campo ha crecido de forma notable en los últimos dos años, y aunque los resultados son alentadores, todavía dejan más matices que certezas absolutas.

Digestión y microbiota. Un ensayo clínico controlado publicado en 2024 en Scientific Reports encontró que cuatro semanas de consumo de kombucha modificaron de forma diferencial la composición de la microbiota intestinal en adultos sanos, enriqueciendo varios grupos bacterianos productores de ácidos grasos de cadena corta. Sin embargo, el mismo estudio no encontró cambios significativos en los marcadores de inflamación circulantes, lo que muestra que un cambio en la microbiota no siempre se traduce, de forma inmediata, en un cambio medible a nivel sistémico.

Metabolismo e inflamación. Estudios en modelos animales han encontrado que la kombucha puede mejorar la barrera intestinal y reducir marcadores inflamatorios asociados a alteraciones metabólicas. En humanos, un estudio de 2025 con 46 participantes (algunos con obesidad) encontró que el consumo de kombucha redujo ciertos géneros bacterianos asociados a la obesidad y aumentó bacterias beneficiosas productoras de butirato, con cambios más marcados en quienes tenían obesidad.

Inmunidad. Una revisión de 2025 sobre los mecanismos de fermentación de la kombucha describe efectos antioxidantes, antimicrobianos e inmunomoduladores asociados a sus compuestos bioactivos.

Hormonas. Aquí la evidencia es todavía más preliminar. Sabemos que la microbiota intestinal participa en el metabolismo de ciertas hormonas —el estrógeno es un ejemplo estudiado—, pero la investigación específica sobre kombucha, lactobacilos y regulación hormonal en humanos es todavía escasa y no permite hacer afirmaciones concluyentes.

Por qué esto no es igual para todas las personas

Este es, para nosotros, el punto más importante de todo el tema. Una revisión reciente sobre alimentos fermentados subraya que la variabilidad individual en la respuesta a estos alimentos es marcada, y que factores como la microbiota basal de cada persona, la genética y el estilo de vida influyen directamente en cómo responde su cuerpo. Otra revisión de 2024 llega a una conclusión similar: los resultados inconsistentes entre estudios pueden explicarse, en parte, por las diferencias interindividuales en la microbiota intestinal de base.

En otras palabras: la misma taza de kombucha puede generar beneficios notables en una persona y prácticamente ningún cambio medible en otra, simplemente porque el punto de partida de su microbiota es distinto. Esto no significa que los fermentados no sirvan; significa que su efecto no puede prometerse de forma genérica ni "para todos por igual".

La mirada de la medicina funcional

Desde la medicina funcional, entendemos los fermentados como el kéfir, el chucrut o la kombucha como aliados potenciales dentro de una estrategia más amplia, no como una solución universal. Antes de recomendar su incorporación buscamos entender el punto de partida de cada persona: cómo está su digestión, si tiene sensibilidades alimentarias (algunAgregaria en la Mirada desde la medicina funcional  queos fermentados pueden generar molestias en personas con sensibilidad a la histamina o con sobrecrecimiento bacteriano), qué tan diversa es su alimentación en general, y qué objetivo específico se busca.

En el caso concreto de un diagnóstico de SIBO es mejor controlar la enfermedad antes de consumir fermentos según hemos visto en la práctica clínica. La fermentación es una herramienta valiosa, pero su utilidad depende de que se use de forma personalizada y con seguimiento, no de que se consuma "porque es bueno para todos".

Qué puedes hacer, en la práctica

  • Prueba con moderación al principio. Introduce cantidades pequeñas y observa cómo responde tu cuerpo antes de aumentar.

  • Diversifica, no te quedes solo con uno. Yogur, kéfir, chucrut, kimchi y kombucha aportan comunidades microbianas distintas.

  • Presta atención a cómo te sientes. Hinchazón o molestias digestivas pueden ser señal de que tu cuerpo necesita un enfoque distinto.

  • Ten cautela si estás embarazada, inmunocomprometida o tienes una condición digestiva específica. Consúltalo primero.

  • Busca acompañamiento si buscas un objetivo específico: un profesional puede ayudarte a identificar si los fermentados tienen sentido en tu caso.

El mensaje central

Los lactobacilos y el SCOBY son un buen recordatorio de que la salud intestinal no funciona con recetas universales. La evidencia respalda que los alimentos fermentados pueden enriquecer tu microbiota y aportar metabolitos beneficiosos para la digestión, la inmunidad y potencialmente otros sistemas del cuerpo, pero también nos muestra que la respuesta de cada persona depende de su propio ecosistema microbiano de partida. Por eso la pregunta útil no es "¿debería tomar kombucha?", sino "¿qué necesita mi cuerpo, y cómo encajan los fermentados en eso?".

Referencias

  1. Ecklu-Mensah, G., Miller, R., Gjerstad Maseng, M., et al. (2024). Modulating the human gut microbiome and health markers through kombucha consumption: a controlled clinical study. Scientific Reports, 14, 31647.

  2. Autores varios (2025). A Comprehensive Evaluation of Microbial Synergistic Metabolic Mechanisms and Health Benefits in Kombucha Fermentation: A Review. (PMC).

  3. Autores varios (2025). Benefits of Kombucha Consumption: A Systematic Review of Clinical Trials Focused on Microbiota and Metabolic Health. Foods, MDPI.

  4. Costa, M., et al. (2025). Estudio en The Journal of Nutrition sobre kombucha, obesidad y bacterias productoras de butirato.

  5. Autores varios (2025). Fermented Foods as Functional Systems: Microbial Communities and Metabolites Influencing Gut Health and Systemic Outcomes. Foods, 14(13), 2292.

  6. Caffrey, E. B., et al. (2025). Unpacking Food Fermentation: Clinically Relevant Tools for Fermented Food Identification and Consumption. Advances in Nutrition, 16, 100412.

  7. Valentino, V., Magliulo, R., Farsi, D., et al. (2024). Fermented foods, their microbiome and its potential in boosting human health. Microbial Biotechnology, 17, e14428.

  8. Autores varios (2024). Our extended microbiome: The human-relevant metabolites and biology of fermented foods. Cell Metabolism.

  9. Xu, S., Wang, Y., Wang, J., & Geng, W. (2022). Kombucha Reduces Hyperglycemia in Type 2 Diabetes of Mice by Regulating Gut Microbiota and Its Metabolites. Foods, 11(5), 754.

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