Selenio e inmunidad: el mineral olvidado en las enfermedades autoinmunes

Cuando hablamos de nutrientes para el sistema inmune, casi siempre pensamos primero en la vitamina D o el zinc. El selenio, en cambio, suele quedar en un segundo plano, a pesar de que la evidencia científica lo posiciona como una pieza clave y muchas veces pasada por alto en la regulación del sistema inmune y en el manejo de enfermedades autoinmunes, especialmente las que afectan a la tiroides. Queremos contarte, con calma y con base en investigación reciente, por qué este mineral merece más atención de la que suele recibir.

Qué hace el selenio en tu sistema inmune

El selenio es un oligoelemento esencial que tu cuerpo no puede producir por sí solo: lo obtienes exclusivamente de tu alimentación. Su forma activa se incorpora a un grupo de proteínas llamadas selenoproteínas, entre las que destaca la glutatión peroxidasa, una enzima central del sistema antioxidante del cuerpo. Gracias a estas selenoproteínas, el selenio refuerza las defensas antioxidantes de las células, incluidas las de la tiroides, frente al daño oxidativo, y además modula la liberación de citoquinas inflamatorias y la producción de autoanticuerpos.

Esto último es clave: en las enfermedades autoinmunes, el sistema inmune ataca por error a los propios tejidos del cuerpo, y ese ataque suele mediarse a través de inflamación sostenida y producción de autoanticuerpos. El selenio, al participar directamente en la regulación de ambos procesos, se convierte en un actor relevante en cómo el cuerpo gestiona esa respuesta autoinmune.

Selenio y enfermedades autoinmunes: qué dice la evidencia

La relación mejor estudiada es la que existe entre el selenio y la enfermedad autoinmune de tiroides, que incluye la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves. Una revisión narrativa publicada en 2025 en Frontiers in Immunology sintetiza la evidencia actual sobre selenio y otros oligoelementos en la patogénesis de estas condiciones, y confirma que el selenio cumple un rol dual: participa en la fisiología normal de la tiroides y, al mismo tiempo, en la regulación inmune.

En cuanto a la suplementación, los resultados son alentadores pero todavía no son concluyentes. Un estudio en modelo animal publicado en 2025 encontró que la suplementación con selenio puede reducir los niveles de anticuerpos tiroideos autoinmunes, lo que sería beneficioso para quienes viven con tiroiditis de Hashimoto, aunque los propios investigadores señalan que los beneficios a largo plazo siguen siendo controvertidos. Una revisión de revisiones sistemáticas, con 75 ensayos clínicos aleatorizados en total, llegó a una conclusión similar: la evidencia sigue siendo inconclusa, y solo uno de los estudios incluidos fue calificado como de alta calidad metodológica.

Un análisis de 2024 respalda además un punto clínico relevante: las personas con hipotiroidismo podrían tener un requerimiento aumentado de selenio, debido a cambios en su metabolismo durante la síntesis de hormona tiroidea. Esto sugiere que no todas las personas necesitan la misma cantidad, y que el contexto clínico individual importa.

Por qué evaluar tu estado nutricional antes de suplementar

Aquí llegamos al punto que creemos más importante de todo este tema: el selenio no es un nutriente donde "más es mejor". Tiene un rango de seguridad relativamente estrecho entre la dosis que aporta beneficio y la que puede generar toxicidad.

La evidencia es clara: personas con concentraciones séricas de selenio de al menos 122 µg/L no deberían suplementar, ya que hacerlo podría aumentar el riesgo de eventos adversos, incluyendo mayor riesgo de cáncer y de diabetes tipo 2. El problema es que en la práctica clínica habitual rara vez se evalúan los niveles séricos de selenio antes de recomendar su suplementación, lo que significa que muchas personas podrían estar suplementando sin saber si realmente lo necesitan.

Evaluar tu estado de selenio tampoco es tan simple como pedir un solo examen: existen distintos biomarcadores (selenio en plasma, en sangre completa, en uñas, o la actividad de selenoproteínas), cada uno con fortalezas y limitaciones. Por eso la evaluación conviene hacerla de la mano de un profesional que sepa interpretar el panorama completo.

La mirada de la medicina funcional

Desde la medicina funcional, el selenio es un buen ejemplo de por qué evitamos las recomendaciones genéricas de suplementos "para la inmunidad" o "para la tiroides" sin partir de datos concretos de cada persona. Antes de sugerir cualquier suplementación, buscamos entender el punto de partida real: cómo están tus niveles de selenio, cómo está funcionando tu tiroides, qué tan activa está tu inflamación de base, y qué otros nutrientes (como el yodo, el zinc o el hierro) podrían estar interactuando con el selenio en tu caso, ya que estos minerales trabajan de forma interconectada en la fisiología tiroidea e inmune. Evaluar antes de intervenir es, para nosotros, la diferencia entre suplementar con sentido y suplementar por moda.

Qué puedes hacer, en la práctica

  • No inicies suplementación con selenio por tu cuenta, especialmente si ya tienes una condición autoinmune diagnosticada.

  • Prioriza obtener selenio de tu alimentación: nueces de Brasil, pescados y mariscos, huevos, semillas de girasol y carnes.

  • Pide una evaluación de tu estado de selenio antes de suplementar, sobre todo si vives con una enfermedad autoinmune de tiroides.

  • Trabaja con un profesional que interprete tus biomarcadores junto con tu cuadro clínico completo.

El mensaje central

El selenio es un ejemplo claro de que, en nutrición, la intención de "ayudar al sistema inmune" no siempre se traduce en el mismo camino para todas las personas. La evidencia respalda su papel real en enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto, pero también nos recuerda que suplementar sin conocer tu punto de partida puede generar más riesgo que beneficio.

Referencias

  1. Ren, J.-J., et al. (2024). The role of selenium in autoimmune thyroiditis. Journal of Biological Research – Bollettino della Società Italiana di Biologia Sperimentale, 97(1).

  2. Autores varios (2025). Recent advances of trace elements in autoimmune thyroid disease. Frontiers in Immunology, 16.

  3. Autores varios (2025). Selenium regulates T cell differentiation in experimental autoimmune thyroiditis in mice. International Immunopharmacology, 162, 115108.

  4. Wang, Y.-S., Liang, S.-S., Ren, J.-J., et al. (2023). The Effects of Selenium Supplementation in the Treatment of Autoimmune Thyroiditis: An Overview of Systematic Reviews. Nutrients, 15(14), 3194.

  5. Varghese, C., et al. (2025). Serum Selenium Status in Autoimmune Thyroid Disorders. Journal of Clinical and Diagnostic Research, 19(3), CC01-CC05.

  6. McAninch, E. A. (2024). Does Selenium Supplementation Prevent Hypothyroidism in Hashimoto Thyroiditis? Clinical Thyroidology, 36, 119-122.

  7. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. Selenium – Health Professional Fact Sheet.

  8. Autores varios (2020). Selenoprotein P as Biomarker of Selenium Status in Clinical Trials with Therapeutic Dosages of Selenite.

  9. Vecoli, C., et al. (2024). Genetic and Environmental Factors in Autoimmune Thyroid Disease.

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