Caldo de Hueso GrassFed

Esta receta es terapéutica, forma parte de un protocolo diseñado para sanar un intestino enfermo y se recomienda tomar varias tazas al día.

La gelatina de los caldos hechos con huesos favorece una digestión más saludable y puede ser especialmente útil en casos de permeabilidad intestinal, al ayudar a reparar y proteger la mucosa. Los aminoácidos presentes en estos caldos, como la glicina y la prolina, tienen efectos antiinflamatorios suaves, por lo que su consumo podría proteger frente a enfermedades inflamatorias y mejorar la salud de las articulaciones, incluyendo síntomas de artritis.

Los huesos aportan minerales como calcio, magnesio, potasio y fósforo, esenciales para la estructura ósea y muchas funciones metabólicas. Los tendones y partes más nerviosas contribuyen con glucosamina, un compuesto relacionado con la salud del cartílago y las articulaciones. El tuétano, por su parte, es fuente de vitaminas liposolubles (como A y K2), además de zinc, hierro y ácidos grasos omega-3 y omega-6, nutrientes clave para la inmunidad, la salud cardiovascular y la reparación tisular.

Ingredientes

Ingredientes para preparar tu caldo para una semana:

  • 4 L de agua

  • 1,5 kg de huesos, horneados durante 15 minutos para que se tuesten

  • 30 ml de vinagre orgánico (idealmente de manzana)

  • Sal y pimienta al gusto

  • Jengibre (fresco o en polvo)

  • 4 dientes de Ajo

Así luce el caldo antes de enfriar


La elaboración es muy sencilla: coloca todos los ingredientes (con los huesos ya tostados, si decides hacerlo) en una olla grande, cúbrelos con el agua y llévalos a ebullición. Cuando rompa a hervir, retira la espuma que se forme en la superficie, baja el fuego al mínimo y deja que el caldo se mantenga en un hervor muy suave durante el tiempo indicado según el tipo de hueso.

Si dispones de una olla de cocción lenta o una Instant Pot, son excelentes opciones porque permiten mantener una temperatura estable durante muchas horas sin supervisión constante.

Tiempos de cocción orientativos:

  • Caldo de ternera: mantener a fuego muy bajo entre 8 y 12 horas para extraer el máximo de colágeno y minerales.

  • Caldo de pollo: con unas 3–4 horas de cocción suave suele ser suficiente.

  • Caldo de pescado: no debería cocer más de 40 minutos para conservar su sabor y evitar que se vuelva amargo.

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